
Por Gregorina Mesa Ramón
Alfonsina Storni (1892–1938), destacada poeta de la literatura posmodernista hispanoamericana, nació en Sala Capriasca, Suiza, el 29 de mayo de 1892. Desde su infancia emigró junto a sus padres a la Argentina, estableciéndose en la provincia de San Juan. Con tan solo doce años ya plasmaba sobre el papel sus pensamientos y emociones. La mayoría de sus obras reflejan una profunda sensibilidad y una mirada crítica hacia su entorno social y cultural. Storni creció en una sociedad que, lejos de ofrecer igualdad, la impulsó a clamar y escribir en defensa de la libertad y los derechos de la mujer.
Es entonces cuando la poeta alza su voz desde la lírica, expresando sus sentimientos, anhelos y deseos de igualdad de género y de libre expresión femenina. Cabe destacar tres de sus poemas más representativos. En “Qué dirán” escribe:
“¿Qué diría la gente, recortada y vacía,
si un día fortuito por ultrafantasía
me tiño el cabello de plateado y violeta;
usando peplo griego, cambiara la peineta
por cintillo de flores: miosotis o jazmines;
cantara por las calles al compás de violines…”
Hoy no resultaría extraño ni sería censurado que una mujer caminara por las calles danzando y cantando, con el cabello de diversos colores o con vestidos que resaltaran su personalidad; sin embargo, en la época de la poeta sí lo era. Por ello, Storni alza su voz contra la censura y la represión de la libertad femenina. En esta lírica se interroga a sí misma al preguntarse si, al hacerlo, “¿irían a mirarme cubriendo las aceras?”.

La autora era consciente de que pertenecía a una sociedad de estereotipos rígidos, donde la mujer debía sujetarse a ideologías ajenas. Por eso se preguntaba qué ocurriría si decidiera ser dueña de su cuerpo, de su forma de vestir, de peinarse o de expresarse libremente: si el público la seguiría con curiosidad o si la quemarían “como a una hechicera”. En su época no existía una libertad ni una expresión femenina plenas. Así, Storni no hablaba solo por sí misma, sino por todas las mujeres sin derecho a expresarse ni a decidir sobre sus propias vidas.
En “Versos a la tristeza de Buenos Aires”, Storni expresa la desolación que siente al ver cómo las condiciones de pobreza y monotonía apagan los sueños:
“Me apagaron los tibios sueños primaverales.
Cuando vagué por ellas, distraída,
empapada en el vaho grisáceo, lento,
que las decora…”
Estos versos describen las calles de Buenos Aires, ciudad a la que llegó en su infancia y donde creció y vivió su juventud, marcada por esas calles grises que influyeron en su sensibilidad poética.

Por último, su creación final, “Voy a dormir”, parece anunciar los últimos versos que escribiría y pronunciaría:
“Tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.
Voy a dormir, nodriza mía…”
Este poema funciona como una despedida y como una interacción íntima con la madre tierra, su “nodriza”, a quien pide las “sábanas terrosas” para el descanso final.
En estos tres poemas se percibe la profundidad y la fuerza narrativa de Alfonsina Storni. Muchas de sus composiciones están basadas en su propia experiencia vital, además de abordar temas sociales y los derechos de la mujer. Su lenguaje es sencillo y culto, con un tono marcadamente sentimental.
En síntesis, las obras de Alfonsina Storni aquí descritas representan solo una mínima parte de su vasta labor como escritora y poeta. Su cosmovisión le permitió observar críticamente la sociedad de su época: sus versos expresan la libertad social, la equidad entre lo masculino y lo femenino, y el derecho de la mujer a pensar y a alzar su propia voz. Su poética es, en esencia, un clamor permanente de libertad.

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La autora del artículo es estudiante de la Licenciatura en Letras Puras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD)






